¿Y si funciona?


Mucho tiempo hemos invertido en estudiar un mundo dentro de nuestro mundo como es “el mar” ¿no es así?, incluso es inspiración para el arte, la literatura, el cine y a la vez algo tan anverso como fuente de desarrollo, de comercio, de conexión de países y de culturas. Mucho se piensa también que todo está inventado, que todo está diseñado, que todo ya está perfectamente estructurado y que nada debe ser cambiado sin la aprobación generalizada de la mayoría de los involucrados sin probar sus causas, consecuencias y mejores prácticas, en especial en un sector tan influyente como el marítimo. Pero resulta a su vez, que cada ser humano, cada uno de los que vemos en las calles, en las oficinas, en las esquinas, en las tiendas, los centros comerciales, los parques, los muelles, los buques, los aeropuertos, todos, tienen algo en común: la capacidad de hacer que lo “ya inventado” pueda ser mejor e incluso, crear cosas nuevas. ¿Cuál es la gran diferencia? DECISIÓN.
¿Es el mundo marítimo, perfecto en este preciso momento? ¿Podría ser mejor? ¿Existe el espacio para crear? ¿Qué cosas nuevas se pueden hacer? Son preguntas triviales que podrían ser catalogadas como emotivas e incluso irracionales por pensar más bien en el camino para concretar alguna idea que en la creación misma.
El mundo marítimo es un complejo conjunto de sistemas interrelacionados que definen no solo un sector científico o económico sino todo lo involucrado en el estilo de vida actual de la sociedad mundial. ¡Menuda influencia!
¡Pero mientras más grande es la máquina, más grande es la posibilidad! ¿Por qué? Muy simple: todos tenemos un talento para aportarle a este mundo dentro de nuestro mundo ¿Cómo? EMPRENDIENDO. ¿La razón? El microsector donde estas desarrollando tu labor en este mercado es susceptible a ser mejorado y no es un trabajo exclusivo de los británicos, los estadounidenses, los chinos, los japoneses, los coreanos o los alemanes; es una posibilidad real, latente y presente para cada profesional que con determinación quiera y pueda hacer la diferencia.
Todos y cada uno de los sistemas, desde el más minúsculo hasta el más complejo, es producto de la invención de un ser humano que tuvo el deseo de marcar la diferencia y esa es la verdadera y única historia de la humanidad. Lo que se estudia en la universidad y se practica a bordo, en altamar o en los puertos, en las oficinas o en los patios, todo, responde a prácticas que alguna vez se hicieron “por primera vez” y que ahora se han convertido en el “día a día” de muchos profesionales académicos y de oficio alrededor del mundo y aunque no necesariamente exista la obligación de “inventar” algo nuevo, siempre hay un espacio de mejora que no solo se puede convertir en un avance sino en una ventana al futuro porque a ciencia cierta, no se conoce cuáles son los verdaderos límites del desarrollo científico o económico y mucho menos de la mente humana.
LA INVITACIÓN: ser libres un rato, crear, ver los procesos de manera disruptiva, entender que todo puede ser mejor. LA RECOMENDACIÓN: No hacerlo pensando en el dinero, sino pensando en la influencia que desde lo positivo esto le dará al mundo y el dinero vendrá incansablemente como recompensa a ese esfuerzo.
¿Existen probabilidades de fallar? Sin duda, aunque ya nadie es tan paciente como Thomas Edison, pero también existe una REAL Y LATENTE posibilidad de que salga bien así que en vez de cuestionar tu idea, por más tonta que parezca, pregúntate mejor:
¿Y SI FUNCIONA?






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